Una de las preguntas que más recibo es: “¿Cómo armo un portafolio si nunca trabajé en diseño de producto?” La respuesta es más simple de lo que parece, pero requiere un cambio de mentalidad.
Tu portafolio no es una galería de pantallas. Es evidencia de cómo pensás.
El error más común
La mayoría de portafolios de diseñadores juniors que veo cometen el mismo error: muestran resultados sin contexto. Pantallas finales, muy pulidas, con tipografías elegantes y mockups en dispositivos flotando en el espacio. Se ven bien. Pero no me dicen nada.
Cuando reviso portafolios — y lo hago seguido, tanto para ecoPortal como para proyectos de 55.design, el estudio que co-dirijo — lo que busco es el razonamiento detrás de las decisiones. ¿Por qué ese layout? ¿Qué alternativas consideraste? ¿Cómo validaste que funciona?
Proyectos que podés hacer hoy
No necesitás clientes. Necesitás problemas reales. Acá van algunas ideas:
Rediseñá algo que uses todos los días. Elegí una app que te frustre. No la hagas “más bonita” — identificá un problema específico y proponé una solución. Documentá por qué el diseño actual falla y cómo tu propuesta lo mejora.
Diseñá para alguien que conozcas. ¿Tu tía tiene un emprendimiento sin presencia digital? ¿Tu amigo organiza eventos y usa WhatsApp para todo? Esos son problemas reales con usuarios reales. Ofrecé diseñar algo gratis a cambio de poder documentar el proceso.
Participá en desafíos de diseño. Hay challenges en línea con briefs bastante realistas. No son lo mismo que un proyecto real, pero te obligan a trabajar con restricciones y plazos.
Resolvé un problema de tu comunidad. Cuando vivía en Australia antes de volver a Paraguay, noté que muchos servicios locales tenían experiencias digitales terribles. Eso es una oportunidad para un caso de estudio excelente.
Qué incluir en cada caso de estudio
Para cada proyecto, tu caso de estudio debería tener:
- El problema. ¿Qué está mal? ¿Para quién?
- Tu investigación. ¿Cómo entendiste el problema? ¿Con quién hablaste?
- Las decisiones clave. No todas las decisiones — las importantes. ¿Por qué elegiste esa estructura? ¿Qué descartaste?
- El resultado. Las pantallas finales, sí, pero en contexto.
- Lo que aprendiste. Esto es lo que separa a un junior pensante de uno que solo ejecuta.
Sobre la presentación
Mantené tu portafolio simple. Una página web limpia funciona mejor que una plataforma sofisticada. Behance está bien para empezar, pero tener tu propio sitio muestra iniciativa.
No uses templates genéricos de portafolio. No pongas una foto tuya gigante en el hero. No escribas “I’m a passionate designer” — eso no dice nada. Dejá que tu trabajo hable.
Tres proyectos buenos son infinitamente mejor que diez proyectos mediocres. Si tenés uno excelente y dos decentes, está bien. La profundidad siempre le gana a la cantidad.
Un último consejo
Tu portafolio es un producto en sí mismo. Diseñalo como tal. ¿Quién es tu usuario? Un hiring manager con poco tiempo. ¿Cuál es su objetivo? Entender rápidamente si vale la pena hablarte. Diseñá para eso.