“Marca personal” es una de esas frases que pueden generar alergia. Suena a selfies en conferencias, posts motivacionales, y hashtags corporativos. Y sí, hay mucho de eso. Pero debajo del ruido hay una idea simple y poderosa: que la gente correcta sepa quién sos y qué sabés hacer.
No estoy hablando de ser famoso. Estoy hablando de que cuando alguien necesite un diseñador de producto, tu nombre aparezca en la conversación. Eso es marca personal, y funciona.
Por qué importa
En un mercado donde hay miles de diseñadores compitiendo por las mismas posiciones, lo que te diferencia no es solo tu portafolio — es tu reputación. Y la reputación se construye siendo visible.
Cuando me contactan para oportunidades laborales o para proyectos en 55.design, rara vez es por una aplicación fría. Casi siempre es porque alguien me recomendó, leyó algo que escribí, o vio un comentario mío en algún lado. Eso no es suerte — es el resultado acumulativo de compartir lo que pienso de manera consistente.
Cómo empezar (sin ser influencer)
Escribí sobre lo que aprendés
No necesitás ser experto para escribir. De hecho, escribir sobre lo que estás aprendiendo es más auténtico y útil que escribir desde una posición de autoridad fabricada. Si resolviste un problema de diseño esta semana, escribí sobre eso. Si leíste un artículo que te hizo pensar, compartí tu perspectiva.
Este blog es exactamente eso. No pretendo tener todas las respuestas — comparto lo que aprendí y lo que pienso, y dejo que cada persona tome lo que le sirva.
Compartí tu proceso, no solo tu resultado
Los resultados finales impresionan por un segundo. El proceso enseña. Si estás trabajando en un proyecto (con permiso de tu empleador, claro), compartí los desafíos, las decisiones difíciles, los errores. Eso es mucho más valioso que una captura de pantalla pulida.
Participá en comunidades
No lurkers. Participá. Respondé preguntas en foros de diseño. Comentá posts de otros diseñadores con aportes genuinos — no “great post! 🙌” sino “esto me recuerda a un problema que tuve donde…”. Las relaciones profesionales más valiosas que tengo empezaron con un comentario en un post.
Sé consistente, no viral
No necesitás que un post tenga mil likes. Necesitás que durante meses, las mismas personas vean tu nombre asociado a ideas interesantes sobre diseño. La consistencia construye confianza. La viralidad construye ego.
Lo que no funciona
Contenido genérico. “5 tips para ser mejor UX designer” lo escribió todo el mundo. ¿Qué podés aportar que sea tuyo? Tus experiencias, tus errores, tu contexto específico. Diseñar productos desde Paraguay para una empresa neozelandesa es una perspectiva que poca gente tiene. Usala.
Copiar el tono de otros. Si no sos naturalmente extrovertido, no finjas serlo online. La autenticidad se nota. Yo soy bastante directo y a veces opinado — eso es lo que funciona para mí. Encontrá tu propia voz.
Obsesionarte con las métricas. No midas tu valor por los likes. Medilo por las conversaciones que generás, las oportunidades que llegan, y las personas que te buscan para pedirte consejo.
Dónde estar
LinkedIn es donde están los hiring managers y los reclutadores. Si buscás oportunidades laborales, tu presencia ahí importa.
Un blog o portfolio personal es tu territorio. Acá controlás el mensaje y el formato. No dependés de algoritmos.
Comunidades de diseño (Slack, Discord, foros) son donde están tus pares. Ahí aprendés y te hacés conocer entre otros diseñadores.
No necesitás estar en todos lados. Elegí dos canales, hacelo bien, y mantené la consistencia. Eso es suficiente.
Para cerrar
Tu marca personal no es un logo, no es una paleta de colores, no es un slogan. Es lo que la gente dice de vos cuando no estás en la sala. Y eso se construye haciendo buen trabajo y haciéndolo visible. Ni más, ni menos.